miércoles, 21 de mayo de 2008

Conocer el futuro

Tener cierta información sobre el futuro genera un comportamiento que me parece interesante destacar. Dos ejemplos clásicos me llevaron a interpretar una experiencia personal bajo este concepto. El primero de ellos es el rumor sobre el estado financiero de un banco: los clientes se enteran extraoficialmente que en poco tiempo declarará su quiebra, lo que los induce a retirar sus depósitos antes que sea demasiado tarde. Por esta razón el banco pierde su base monetaria y lo lleva, en efecto, a la quiebra. El segundo ejemplo viene también de la Economía. El Gobierno informa que se acerca una recesión, esto es una disminución de la actividad económica (disminución de ventas, de trabajo, aumento de stock, etc.). Los comerciantes con excesos en mercaderías, para prevenir la obsolescencia de la misma, disminuyen los precios, para así, aumentar sus ventas. Si este comportamiento es generalizado, aumenta tanto en nivel de ventas que se evita, de esta manera, la recesión declarada anteriormente.
Esto es, tener un dato sobre el futuro, creerlo como cierto, ya que puede o no serlo, y actuar en consecuencia. Actuar porque afecta inmediatamente, amenazando el bienestar. El sentido que toma el comportamiento es evidentemente negativo (rechaza la realidad, por lo que la transforma). Aceptarla es irracional. Pero ¿qué sucede cuando tenemos un dato que nos indica un final definitivo, la muerte, por ejemplo, en los próximos x días?. Además del carácter inevitable, tampoco conocemos la causa que lo provoque. La seguridad de que suceda es completa. Entonces ¿qué comportamiento se debe tomar? La tendencia natural ante estas circunstancias es indagar sobre las causas, en todas partes, en cualquier momento. ¿Qué utilidad tiene conocer la causa? De todas formas es innegable el final. El problema es la conciliación de esta verdad con el resto del conjunto, si es que conocemos otras verdades. Lo considero un problema porque la primera destruye a las segundas, pierden o dejan de tener todo tipo de valor. ¿Cómo resolverlo? Es una cuestión que está por verse.

sábado, 22 de marzo de 2008

Alivio

Immanuel Kant (1724-1804).

"Para Kant, la ilustración significa la emergencia de la humanidad de su inmadurez, lo cual será posible en la medida en que cada hombre tenga el corage de vivir recurriendo al empleo de la propia razón y no siguiendo las indicaciones de los otros. Nuestro filósofo considera que los mayores enemigos del progreso son las costumbres e instituciones sociales que no toleran ideas nuevas y que intentan mantener a la gente en la ignorancia a fin de ejercer un dominio sobre ella. Para que pueda tener lugar el proceso de ilustración es imprescindible, sugún Kant, que todo hombre individualmente desarrolle su capacidad de pensar por sí mismo y, a nivel social, que no se restrinja el pensamiento independiente y el debate público."

María Victoria Costa, y/o
María Graciela de Ortúzar



Cómo cambia el mundo...

domingo, 16 de marzo de 2008

Otra algarabía del sentir

¿De qué se trata esto?; ¿es una broma pesada? ¿Hacia dónde nos dirige el placer? ¿De qué nos salva el dolor? Si las decisiones más importantes son tan sencillas, ¿para qué complicar las insignificantes?