viernes, 19 de diciembre de 2008

Antología de J. P. Sartre

"Todo lo que existe nace sin razón, se prolonga por debilidad y muere por casualidad."

El hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo, y sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace. De "El existencialimo es un humanismo".

domingo, 29 de junio de 2008

Anexo I de "Oh! el Amor"

Un nuevo punto ilumina nuestra visión desde la "Dialéctica del Amo y el Esclavo" de Georg Wilhelm Friedrich Hegel.

El hombre es autoconsciencia. Es autoconsciente; consciente de su realidad y su dignidad humana, y en esto difiere esencialmente del animal, que no supera el nivel del simple sentimiento de sí. El hombre no puede ser "vuelto hacia sí mismo" sino por un Deseo: por el deseo de comer, por ejemplo. Es el Deseo (consciente) de un ser el que constituye este ser en tanto que Yo y lo revela en tanto que tal y lo impulsa a decir: "Yo...".
El Yo creado por la satisfacción activa de tal Deseo tendrá la misma naturaleza que las cosas sobre las cuales lleva ese Deseo. Ese Yo que se "nutre" de Deseos, será el mismo Deseo en su ser mismo; creado en y por la satisfacción de su Deseo. Y puesto que el Deseo se realiza en tanto que acción negadora de lo dado, el ser mismo de ese Yo será acción. El ser mismo de esa acción será devenir, y la forma universal de ese ser no será espacio, sino tiempo.
En su ser mismo ese Yo es devenir intencional, evolución querida, progreso consciente y voluntario. Él es el acto de trascender lo dado que le es dado y que es él mismo. Ese Yo es un individuo (humano), libre (frente a lo real dado) e histórico (con relación a sí mismo). Y es ese Yo y ese Yo solamente el que se revela a sí mismo y a los otros en tanto que Autoconsciencia.
Así, en la relación entre el hombre y la mujer, por ejemplo, el Deseo es humano si uno desea no el cuerpo del otro, sino el Deseo del otro, si quiere "poseer" o "asimilar" el Deseo tomado en tanto que Deseo, es decir, si quiere ser "deseado" o "amado", o más todavía: "reconocido" en su valor humano, es su realidad de individuo humano.



miércoles, 21 de mayo de 2008

Conocer el futuro

Tener cierta información sobre el futuro genera un comportamiento que me parece interesante destacar. Dos ejemplos clásicos me llevaron a interpretar una experiencia personal bajo este concepto. El primero de ellos es el rumor sobre el estado financiero de un banco: los clientes se enteran extraoficialmente que en poco tiempo declarará su quiebra, lo que los induce a retirar sus depósitos antes que sea demasiado tarde. Por esta razón el banco pierde su base monetaria y lo lleva, en efecto, a la quiebra. El segundo ejemplo viene también de la Economía. El Gobierno informa que se acerca una recesión, esto es una disminución de la actividad económica (disminución de ventas, de trabajo, aumento de stock, etc.). Los comerciantes con excesos en mercaderías, para prevenir la obsolescencia de la misma, disminuyen los precios, para así, aumentar sus ventas. Si este comportamiento es generalizado, aumenta tanto en nivel de ventas que se evita, de esta manera, la recesión declarada anteriormente.
Esto es, tener un dato sobre el futuro, creerlo como cierto, ya que puede o no serlo, y actuar en consecuencia. Actuar porque afecta inmediatamente, amenazando el bienestar. El sentido que toma el comportamiento es evidentemente negativo (rechaza la realidad, por lo que la transforma). Aceptarla es irracional. Pero ¿qué sucede cuando tenemos un dato que nos indica un final definitivo, la muerte, por ejemplo, en los próximos x días?. Además del carácter inevitable, tampoco conocemos la causa que lo provoque. La seguridad de que suceda es completa. Entonces ¿qué comportamiento se debe tomar? La tendencia natural ante estas circunstancias es indagar sobre las causas, en todas partes, en cualquier momento. ¿Qué utilidad tiene conocer la causa? De todas formas es innegable el final. El problema es la conciliación de esta verdad con el resto del conjunto, si es que conocemos otras verdades. Lo considero un problema porque la primera destruye a las segundas, pierden o dejan de tener todo tipo de valor. ¿Cómo resolverlo? Es una cuestión que está por verse.